In Memory of

Candido

K.

Sanchez

Obituary for Candido K. Sanchez

Cándido Sánchez era un hombre de muchos nombres: Coqui, Profesor, Papi, Abuelo, Correcaminos (Road Runner)

Candido nació el 21 de enero de 1938, hijo de Adolfo Sánchez y Lidia Meana, en Artemisa, Cuba, el menor de 3 hermanos. Creció rodeado de familia (su madre era 1 de 13 hermanos) y recibió el apodo de Coqui; porque estaba obsesionado con los coquitos (galletas de caramelo de coco vendidas por algo parecido a un camión de helados). A Coqui le encantaba cantar, hacer payasadas y contar chistes con su talentosa familia musical. Estos tiempos realmente formaron su personalidad amante de la diversión.

A los 9 años comenzó a asistir a la iglesia bautista local, la cual tuvo un impacto que le cambió la vida. Su profunda fe guió cada decisión que él tomó. En 1958, el pastor de su iglesia lo ayudó a solicitar una beca para estudiar en Los Estados Unidos en el Southwest Missouri College. Esto fue una tremenda bendición, ya que poco después la revolución Cubana lo obligó a mudarse permanentemente a Los Estados Unidos. Conoció a su futura esposa, María Alonso, en la iglesia; mientras obtenía una licenciatura en Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Miami. Cándido y María fueron miembros fundadores de la Primera Iglesia Bautista de Coral Park. Cándido tenía una hermosa voz e incluso sirvió como director del coro por un tiempo. Junto con María, una dedicada pianista, sirvieron en el ministerio de música durante más de seis décadas. Siempre se podía escuchar la poderosa y distintiva voz de Cándido, incluso en un coro de 80 personas. Nunca dejó de cantar en un servicio de adoración o en una Cantata de Semana Santa y Navidad. Después de jubilarse, dirigió un ministerio de la iglesia en hogares de ancianos hasta que se enfermó; donde usó sus talentos musicales y su naturaleza bromista para llevar mucha alegría y, lo más importante, el evangelio a los ancianos.

El enseñar las matemáticas era una gran pasión para Cándido. Comenzó a dar clases particulares a otros estudiantes a los 12 años. De 1963 a 1972, Candido enseñó matemáticas en High Point High School en Beltsville, Maryland. Después de recibir una maestría en Educación Matemática de la Universidad de Maryland y una Maestría en Matemáticas de la Universidad de Notre Dame; se convirtió en profesor universitario de matemáticas, primero en Florida International University (1972 a 1976), y luego en el Miami Dade Community College (1976-2007). El profesor Sánchez ganó varios prestigiosos premios de enseñanza, publicó varios libros de matemáticas y entrenó a muchos equipos ganadores de competencias de matemáticas. Sin embargo, lo que más disfrutaba de la enseñanza era ayudar a los estudiantes que siempre habían tenido dificultades en las matemáticas. Muchos de sus estudiantes le dan crédito al profesor Sánchez por el éxito de su carrera. Después de jubilarse, continuó dando clases particulares a estudiantes de forma privada hasta los 80 años, muchas veces sin costo alguno.

Pero no había nada que Cándido quisiera más que su familia. Papi era muy divertido inventando cuentos y canciones que luego como Abuelo también continuó con sus nietos. Aun cuando sus nietos iban creciendo, él siempre tenía algún juguete nuevo con bocinas y luces o sombreros estrafalarios que él compartía con ellos de sus ministerio en los hogares de ancianos. ¿Quién podría olvidar esa máscara horripilante que se ponía por la noche, salía, y tocaba la ventana con una linterna iluminándole la cara? Sin embargo, no se trataba solo de diversión y juegos; también siempre estuvo dispuesto a sacrificarse por su familia, ayudando a miembros de su familia extendida recién llegados de Cuba; o cuando, a los 67 años, cuidó a un nieto cuando era un bebé por dos meses, aunque ¡nunca había cambiado un pañal hasta entonces!

¿Y de qué se trata el nombre Road Runner? Cándido se ganó ese apodo porque siempre estaba fuera de casa. Era un habitual de la ventanilla del café de Islas Canarias, donde “todo el mundo sabía su nombre”. Cuando estaba de vacaciones en la playa, caminaba por horas mientras todos los demás dormían la siesta. Le encantaba viajar, y tuvo la oportunidad de viajar a casi todos los estados, además de viajar extensamente a Europa, a América Latina y a su favorito, Israel.

Al final, no hay nombre más apropiado que el de siervo bueno y fiel. Si desea continuar el legado de Cándido, en lugar de flores, contribuya a la Primera Iglesia Bautista de Coral Park o a su organización benéfica favorita en su nombre.

Cándido falleció a los 85 años, después de una breve lucha contra el cáncer, el 17 de noviembre de 2023. Sus padres, su hermana Rita Carvajal, su cuñado Reinaldo y su hermano Adolfo fallecieron antes que él. Le sobreviven su esposa María; su hija Lydia Pasteris y su esposo Germán y sus hijos Jeremy, Lindsay y Josiah; su hijo Paul y esposa Luli y sus hijas Isabella y Aria.



IN ENGLISH



Candido Sanchez was a man of many names- Coqui, Professor, Papi, Abuelo, Road Runner.

Candido was born on January 21, 1938 to Adolfo Sanchez and Lidia Meana in Artemisa, Cuba, the youngest of 3 children. He grew up surrounded by family (his mother was 1 of 13) and got the nickname Coqui, because he was obsessed with “coquitos” (coconut caramel cookies sold by something like an ice cream truck). Coqui loved to sing, clown around and tell jokes with his talented musical family. This time really formed his fun-loving personality.



At age 9 he started attending the local baptist church, which had a life-changing impact on him. His deep faith guided every decision he made. In 1958, the pastor of his church helped him apply for a scholarship to study in the US at Southwest Missouri College. This was a tremendous blessing since soon after the Cuban revolution forced him to move permanently to America. He met his future wife, Maria Alonso, at church; while earning a BS in Electrical Engineering at the University of Miami. Candido and Maria were founding members of Primera Iglesia Bautista de Coral Park. Candido had a beautiful singing voice, and even served as choir director at one point. Together with Maria, an accomplished pianist, they served in music ministry for over six decades. You could always hear Candido’s powerful, distinctive voice even in an 80-person choir. He never missed singing in a worship service or an Easter and Christmas Cantata. After he retired, he led a church ministry to nursing homes right up until he fell ill, where he used his musical talents and his joking nature to bring lots of joy and more importantly, the gospel, to the elderly.

Candido’s passion was teaching math. He started tutoring other students at age 12. From 1963-1972 Candido taught math at High Point High School in Beltsville, Maryland. After receiving a master’s degree in Math Education from the University of Maryland and a Masters in Math from the University of Notre Dame, he became a college professor in mathematics, first at Florida International University from 1972-1976 and then at Miami Dade Community College from (1976-2007). Professor Sanchez won various prestigious teaching awards, published several math books, and coached many winning math competition teams. Yet what he enjoyed the most about teaching was creating breakthrough moments for students who had always struggled in math. Many of his students credit Professor Sanchez for their career success. After he retired, he continued to tutor students privately well into his 80s, many times at no cost.

But there was nothing Candido loved more than his family. As Papi, he was so fun, inventing stories and songs which then as Abuelo he also continued with his grandchildren. Even as his grandchildren grew older, he would have a new beeping, light-up toy or a silly hat that he would share from his ministry at the nursing homes. Who could forget that scary old lady mask he would put on at night, go outside, knock on your window with a flashlight lighting up his face? Yet it wasn’t just fun and games, he also was always willing to sacrifice for his family by helping extended family members newly arrived from Cuba or at age 67, agreeing to take care of a baby grandchild by himself for two months, even though he had never changed a diaper before.

And what about the name Road Runner? Candido earned that nickname because he was always out and about. He was a regular at the coffee window of Islas Canarias where “everybody knew his name”. When he vacationed at the beach, he would walk for hours on the beach while everyone else napped. He loved traveling and had the opportunity to travel to almost every state and to travel extensively to Europe, Latin America, and his favorite, Israel.

In the end, there is no name more fitting than good and faithful servant. If you want to continue Candido’s legacy, in lieu of flowers, please contribute to Primera Iglesia Bautista de Coral Park or your favorite charity in his name.

Candido passed away at age 85 after a thankfully short bout with cancer on November 17, 2023. He was predeceased by his parents, his sister Rita Carvajal and brother-in-law, Reinaldo, and brother Adolfo. He is survived by his wife Maria; daughter Lydia Pasteris and husband German and their children Jeremy, Lindsay, and Josiah; son Paul and wife Luli and their children Isabella and Aria.